Principios del buen vecinalista

El amor, el servicio, el trabajo, la libertad, la dedicación y la honestidad.

 

EL AMOR


Es el fundamento y la fuerza del vecinalista.
Amor por el vecino, que es su prójimo.
Amor por el barrio, que es su casa.
Amor por la Ciudad, que es la extensión de su hogar.
Amor, para potenciar los sueños, mover los corazones y construir realidades.

 

EL SERVICIO

 

Es la piedra fundamental de la filosofía vecinalista.
Servicio que impulsa a trabajar por los otros.
Servicio que vuelve a cada vecino, eslabón de una cadena forjada en el fuego de la solidaridad.

 

EL TRABAJO

 

Es el camino para expresar el amor y ejercitar el servicio.
Trabajo que dignifica porque no espera elogios.
Trabajo que enriquece el espíritu porque no espera recompensas.

 

LA LIBERTAD

 

Es el espacio que necesita el vecinalista para desplegar su vuelo.
Libertad que implica independencia política y económica.
Libertad que lo compromete con su conciencia y con toda su comunidad.

 

LA DEDICACION

 

Es el tributo del tiempo personal que el vecinalista hace para su causa.
Tiempo que implica entrega de talentos, capacidad e ideas.

 

LA HONESTIDAD

 

Es la bellísima garantía que nunca defraudará la confianza recibida.
Honestidad en la administración de bienes y utilización de títulos y privilegios.
Honestidad que hace del vecinalista mayordomo fiel, guardián de la casa grande que es la vecinal, señor de su espacio por ser, precisamente, su mejor servidor.

 

José Esperidión Waicekawsky